

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.

La Serranía Alta de Cuenca combina una gran variedad de unidades fisiográficas como elementos de gran valor paisajísticos, entre las que caben destacar:
- Presencia de Parameras y Muelas, con una altitud elevada. Éstas zonas están cubiertas por grandes bosques de pinos, algunas manchas de quejigos y en zonas altas y desoladas aparecen algunas sabinas.
- Hoces, de gran belleza, que dividen y rompen la continuidad de las parameras y muelas, son numerosas al tener un gran número de ríos que nacen en este sector montañoso, como son el Guadiela, Escabas, Cuervo y Trabaque, todos estos afluentes del río Tajo y que fluyen hacia el Oeste. Forestalmente constituyen espectaculares bosques de ribera con álamos, sauces, tejos, tilos, avellanos e incluso acebos.
- Surcos Intramontañosos, labrados a favor de las rocas más blandas, se sitúan en el corazón de la Serranía, de ahí su nombre. En estas zonas la deforestación fue muy intensa en épocas pasadas para conseguir crear grandes zonas de pasto que han sido los agostaderos de la trahumancia. Aquí la vegetación prácticamente ha desaparecido por la mano del hombre, salvo en las orillas de los ríos, y en algunos lugares aparecen plantaciones de mimbreras, que en el principio del invierno forman unos extensos mares de color granate.
El armazón rocoso en el que se sustentan estas unidades fisiográficas no es excesivamente complejo: constituido por un conjunto de rocas sedimentarias de la era Secundaria o del Terciario inferior, gran parte de origen marino y comprimidas por el movimiento orogénico alpino, que ha generado las principales montañas europeas. Como consecuencia de ello se formó una importante cadena montañosa que luego fue sometida a un intenso proceso de erosión cuyo resultado final ha sido la creación de una extensa superficie aplanada, una superficie de erosión que perfila la topografía horizontal culminante de las muelas y parameras. La posterior incisión y encajamiento de los ríos que ha acabado por remodelar la Serranía, así como los procesos kársticos, permite caracterizar sus principales rasgos.
Por tanto, el paisaje actual de la Serranía es consecuencia de la actuación de una serie de factores que, básicamente, son los siguientes:
- Los rasgos estructurales y geológicos.
- Los procesos erosivos y kársticos, y su continuación hasta los tiempos recientes.

En este gráfico podemos observar el perfil altitudinal que tiene el río en toda su longitud, desde su nacimiento en la Casa de los Corzos hasta su desembocadura en el Río Guadiela y pasando por los lugares más significativos.
El río desciende desde los casi 1500 metros hasta poco más de 700 metros, perdiendo casi 800 metros desde su nacimiento. Lógicamente sus principales desniveles se encuentran en la parte alta del río y es en el Pozarrón y el Rincón del Buitre en su caída hacia El Hosquillo, donde el río desciende más de 200 metros en menos de 4 kilómetros. También en la salida de El Hosquillo entre la Umbría Guillomar y Lagunillos el río desciende más de 50 metros en menos de 2 kilómetros.
La zona con menor desnivel se sitúa cercana a Poyatos entre Tejadillos y el Puente Medieval donde solamente el río desciende unos 40 metros en unos 5 kilómetros.

Se incorpora a este blog un hermoso cuento escrito por Marcos, alumno de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de Madrid.
LOS VIAJES DE ULISES (Un alimoche aventurero en el Estrecho de Priego)
MIRANDO A LAS MUSARAÑAS
Las primeras luces del alba anuncian un nuevo día. Clarea el horizonte y desde aquí, desde la cuevilla de la Hoz del Escabas, uno puede sentir como la niebla acaricia las laderas repletas de bujes y sabinas. Un velo translúcido esconde, provisionalmente, un lugar mágico habitado por seres efímeros. Es el misterioso mundo de la bruma, ese espacio etéreo robado a los valles sólo por unas horas de la noche y del día.
En el laberinto de humus y hojas secas, un escuerzo, o sapo común, cava su madriguera ya fatigado de sus andaduras noctámbulas. Si las noches salen buenas, los escuerzos interrumpen temporalmente su letargo invernal para dar una vuelta y comer algunas lombrices de tierra y babosas. En las noches templadas y húmedas de los meses más fríos la vida aflora temporalmente a ras de suelo. Sale el escuerzo y también se atreven a dejar sus escondites las ranas verdes y los sapos parteros, corredores y de espuelas. Salen los escarabajos carábidos y los tenebriónidos, los escarabajos peloteros, los enterradores, el escarabajo errante, algunos barrenillos de la madera y el gusano de alambre. Las lombrices de tierra van subiendo poco a poco a la superficie en busca de la fina capa de materia descompuesta del suelo. Algunas babosas dejarán su característica huella fosforescente después de la lluvia.
Como el escuerzo, son muchos los animalillos que buscan algo que llevarse a la boca recuperando, temporalmente, un metabolismo activo. Al final de su corta aventura, bastarán unas contadas gotas de rocío para saciar la sed y volver cada cual a su sitio. Inmóviles, como cortezas de pino, aguardan en su refugio adormecidos, intentando que las reservas acumuladas aguanten hasta la siguiente noche templada... (continúa en: http://ingenierosambientales.blogspot.com/2006/12/en-defensa-del-alimoche.html)