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Después de otro año sin grandes lluvias en la cabecera del Tajo y Guadiela, los grandes embalses de Entrepeñas y Buendía, dos enormes balsas de 2.474 hectómetros cúbicos de capacidad, se vacían. Hace dos años tenían 838 hectómetros; hace un año 360; hace un mes 265, y ayer tenían 241 hectómetros, sólo uno por encima de la línea roja de los 240 hectómetros que impiden trasvasar agua a levante.
El director general del Agua de Castilla-La Mancha, Fernando Ortega (PSOE), afirma que "no es una sorpresa que los embalses lleguen a la línea roja, lo llevamos advirtiendo desde hace dos años". De los 241 hectómetros restantes, 199 son lodo y fango prácticamente inservible.
La sequía se ha cebado con la cabecera de Tajo. En los últimos 12 meses han entrado en los pantanos 300 hectómetros de agua, menos incluso que en el mismo periodo entre 2004 y 2005, el más seco desde que hay registros. La media histórica es que lleguen 850 hectómetros al año.
La sequía es imprevisible y puede acabar de golpe. En los embalses de cabecera del Tajo, tras perder 120 hectómetros en el último año, otro otoño seco sería dramático.

Fuertescusa se sitúa a unos 64 kilómetros de Cuenca, en una loma, junto a un valle por el que discurre el arroyo del Peral, afluente del Escabas. Es un pueblo típicamente serrano, rodeado de grandes masas rocosas y espesos pinares que lo dotan de una belleza inigualable. Apoyado en la ladera de la montaña, sobre la que se dibujan en blanco de las paredes y el rojo de los tejados, y en invierno con la nieve le confiere un aspecto semejante a un belén. En las construcciones se respeta el espíritu tradicional.
El primer censo (año 1591) señalaba una población de entre 400 y 500 habitantes, dedicados en gran parte al pastoreo, a la corta de madera y al cultivo y la recolecta de cáñamo. En la década de los sesenta y setenta se produce un gran descenso de población y así en el censo de 1995 sólo quedaban 132 habitantes y en el de 2001 tan sólo 109.
Fuertescusa es puerta de entrada a la serranía conocida con el sobrenombre de "selva negra conquense", zona de abundante vegetación, cañones, caprichosas hoces (Hoz del Escabas, Puerta del Infierno) y espesos pinares donde abundan los zorros, los jabalís, los ciervos, gamos y un buen número de otras especies.
Sin salir del pueblo existen varios senderos señalizados, de corto y cómodo recorrido que conducen a lugares de gran belleza paisajística. Existen en la zona áreas de esparcimiento con refugio, fuente, mesas, barbacoa, por supuesto junto al río ESCABAS cuya transparencia de sus aguas invita al baño en época estival.
Iglesia de San Martín
Conserva elementos del siglo XV, con modificaciones del XVIII. De una sola nave con cabecera más estrecha y profunda, contrafuertes muy pronunciados hacia el interior, formando semicapillas en los intermedios; bóveda de lunetos de poca altura, de medio cañón, la cabecera con artesonado. Torre cuadrada de silueta elegante; adosados al muro Norte, tres contrafuertes muy salientes. Portada con jambas y dintel de sillería , y porche cuadrado de madera que conserva dos de las zapatas con ménsulas de modillón renacentista.